Enero 31
El bar esta llenándose poco a poco de gente. Ya pasó el primer mes del año. Otro Enero en el Midwest, donde mi cara claramente hispana, el acento en mi inglés o el rizo de mi cabello azabache me da ese look de “You look like you are from somewhere warm” que me hace sentir más extranjera de lo que ya soy. Si supieran que cada que escucho esa frase, es como un puñal en el pecho. Por mi Madre, mi Abuela, por la familia matriarcal en la que crecí. Me remonto a un tiempo donde vivía en familia. Mami trabajando, Abuela cocinando, mis hermanas y yo corriendo y jugando en la marquesina. Tenemos las camisas blancas de la escuela aun puestas, en pantalones cortos “lycra”, descalzas, libres. Sin ningúna preocupación en el mundo.
El “Are you doing ok?” de la mesera me recuerda donde estoy. “Yes, thank you. Can I get another Bee’s Knees, please?”.
Nunca sabes en realidad cuanto extrañaras a P.R hasta que te vas. Ya casi 3 años desde que soy diáspora. Cada día de cobro me lo recuerda. Me recuerda que me fui de la Isla, que sacrifico cada día el ver a Mami y Abuela envejecer a través de la pantalla de mi iPhone en vez de mis ojos. Trato de pensar en las fotos que les tiraré cuando las vaya a visitar. Han pasado 2 años desde la última vez que las vi, las abrace…desde que las olí.
El precio que estoy pagando en estos días, se siente pesado. Se suponía que estas oportunidades las tuviese en mi propia tierra pero es aquí donde mis búsquedas de trabajo brindaron frutos. En este país donde parece que retrocedimos en el tiempo, donde hablar español, dependiendo donde estes. Puede dejarte debatiendo con un agente de ICE tú ciudadanía.
Pido un chai para llevar, un segundo trago y la cuenta. Mientras camino hacia mi carro, escribo en el chat de la familia:“Buenas Noches. Las amo. Las extraño.”
Yere- “Descansa Ma, Te amo.”
Mami- “Que descanses, mi chely”.
Mary- <3 “Yo también.”
Mientras guardo mi celular en mi cartera pienso. “El próximo mes, comprare el pasaje.”